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martes, 14 de enero de 2020

Ahots&Us es el primer Servicio de Mediación Familiar y Comunitaria en la comarca del Duranguesado.

SESIÓN INFORMATIVA TOTALMENTE GRATUITA!!!

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La comunicación no violenta - Marshall Rosenberg

martes, 14 de enero de 2020

Hace ya algún tiempo, tuve la suerte de descubrir la obra de Marshall Rosenberg, psicólogo estadounidense y pacificador en conflictos internacionales; creador de la Comunicación no violenta, un proceso de comunicación que ayuda a las personas a intercambiar la información necesaria para resolver conflictos y diferencias de un modo pacífico. Fue fundador y director de los servicios educativos del Centro para la Comunicación No Violenta (CCNV), una organización internacional para el fomento de la paz.

Rosenberg utilizó por primera vez el proceso CNV en proyectos de integración racial en escuelas con financiación federal para proporcionar formación en mediación y habilidades para la comunicación durante los años setenta.
Marshall Rosenberg, hombre de paz, líder visionario y conferenciante muy apreciado, dirigió talleres de CNV y formaciones intensivas internacionales parea decenas de miles de personas en más de sesenta países alrededor de todo el mundo. También proporciono formación e impulsó programas por la paz en muchas zonas divididas por la guerra, entre ellas Nigeria, Sierra Leona y Oriente Medio. Trabajo de manera incansable con educadores, gerentes, profesionales de la salud, abogados, oficiales militares, reclusos, oficiales de policía, funcionarios de prisiones, políticos y familias. Marshall nos enseño como crear un mundo más pacífico y satisfactorio.

Marshall Rosenberg trabajó para crear un mundo más humano, descubriendo los aspectos de vida y crecimiento hasta en los actos más incomprensibles. Su frase básica es “La violencia es una expresión trágica de necesidades no cubiertas”, y su método, la Comunicación No Violenta (CNV), un camino para poder escuchar y reformular las expresiones, hasta encontrar soluciones en las que todas las partes salgan ganando.
Para mí es especialmente aleccionador el énfasis que pone Rosenberg en el cambio social. Él pensaba que el trabajo empieza por el interior de cada persona, pero resulta imperioso que llegue a las distintas estructuras (económicas, sociales, políticas, educativas…) y que las transforme humanizándolas. Como él mismo decía: “Nuestra acción se parece a la de alguien que ve a un bebé caer por una cascada y lo salva, y ve otro y lo salva, y ve otro y lo salva… En algún momento será conveniente que esa persona se plantee quién está tirando bebés y suba a la cascada para evitarlo”.
Rosenberg, con su teoría, nos involucra en un proceso de reflexión y aprendizaje relacionado con cómo nos comunicamos habitualmente y cómo podemos hacerlo de un modo más efectivo y coherente con nuestros valores.

La comunicación no violenta se basa en la idea de que todos los seres humanos tienen la capacidad de compasión, y solamente recurren a la violencia o al comportamiento que daña a otros cuando no reconocen estrategias más efectivas para satisfacer sus necesidades. La teoría de la CNV supone que todo comportamiento humano se deriva de intentos de satisfacer necesidades humanas universales, y que estas necesidades jamás están en conflicto. Por el contrario, el conflicto surge cuando chocan las estrategias para satisfacer dichas necesidades.
La CNV propone que, si las personas pueden identificar sus necesidades, las necesidades de los demás y los sentimientos que rodean a estas necesidades, se puede lograr la armonía.

«Acepto que me digas que he hecho esto o aquello.
Y acepto que lo interpretes, pero no mezcles las dos cosas.
Si quieres confundirlo todo, te diré cómo has de hacerlo:
Mezcla lo que hago con tu reacción por ello.
Dime que no te gusta que deje las cosas sin terminar,
pero si me llamas «irresponsable», no arreglarás las cosas.
Dime que te molesta que no haga lo que me pides,
pero si me dices que soy frío no mejorarás la situación.
Sí, acepto que me digas que he hecho esto o aquello.
Y acepto que lo interpretes, pero no mezcles las dos cosas.”

MARSHALL ROSENBERG

La empatía

martes, 14 de enero de 2020

¿Cuántas veces hemos escuchado eso de que hay que ponerse en los zapatos del otro? Pues de esa frase tan cotidiana es de dónde sale la palabra Empatía que es tan desconocida para mucha gente.

La empatía es la habilidad para atender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, poniéndose correctamente a sus reacciones emocionales.

La empatía es la competencia para comprender y sentir lo que siente otra persona, expresarlo y hacer algo en consecuencia. Implica ponerse en el lugar del otro, descubrir sus necesidades y lo que determina sus sentimientos. Empatizar es entender qué hay detrás de lo que siente y lo que hace una persona.

Es común relacionar únicamente con el ejercicio de reconocer y comprender las emociones “negativas” (tristeza, enfado, desesperación, angustia, decepción…), pero la tarea de ser empáticos se extiende a todo el abanico emocional existente, lo que incluye también las emociones “positivas” (alegría, entusiasmo, alivio, esperanza, tranquilidad…).

Lo que no se debe dejar de tener presente es que tan importante como empatizar con los demás es saber hacerlo con uno mismo. Esto implica saber identificar qué emociones estamos sintiendo y relacionarlas con los acontecimientos de nuestra vida.

Empatizar supone tener habilidad para gestionar nuestras propias emociones y las del otro, y en la medida en que no sepamos hacerlo, difícilmente podremos comunicarnos funcionalmente con los demás, lo que puede incrementar el desacuerdo y los enfrentamientos.

Practicando la empatía tendremos los siguientes beneficios:

Conocer más y entender mejor a la gente que te importa.

Establecer relaciones (de cualquier tipo) duraderas.

Mejora tu autoestima, o la de los demás.

Favorece tu conciencia social.

Disfrutas más y mejor de la energía de las emociones.

 

“La gente olvida lo que dices, la gente olvida lo que haces, pero nunca olvida cómo le haces sentir”.

-Maya Angelou-

La comunicación

martes, 14 de enero de 2020

¿Cuántas veces comunicamos algo y los demás lo interpretan de forma muy diferente a lo que esperábamos? ¿Cuántos conflictos personales se generan a partir de un malentendido? Vivimos en una sociedad y dependemos los unos de los otros en infinidad de aspectos. Es fundamental tener la capacidad de expresarnos y aprender a comunicarnos de forma eficiente con los demás.

Los conflictos ocurren en sistemas de interacción. Esto quiere decir que se desarrollan en el marco en el cual dos o más personas que se comunican, además de transmitir contenidos de información, buscan definir cuál es la naturaleza de su relación, si hay cooperación o sólo competición, si existe o no respeto por la otra, y así siguiendo.

Los seres humanos se comunican tanto digital (verbal) como analógicamente. La comunicación analógica es todo lo que sea comunicación no verbal: incluye la postura, los movimientos corporales, los gestos, la expresión facial, la distancia, la inflexión de la voz, el ritmo, la secuencia, la cadencia de las palabras, pero también cualquier otra manifestación que se transmite a través del contexto.

Siempre hay una respuesta a una comunicación porque es imposible no comunicarse. Toda conducta es comunicación y no existe lo contrario de conducta: es imposible no comportarse.

Por lo tanto, es importantísimo saber comunicar y saber comunicarnos. Toda conducta implica comunicación, es decir, tiene valor de mensaje, por lo tanto, afecta positiva o negativamente la relación de las personas participantes. Lo anterior sugiere que se deben evitar formas de comunicación como el rechazo, la descalificación y fingir síntomas.

Para que la comunicación sea funcional, debe ser clara, lo cual significa que la persona que escucha atiende el mensaje recibido, el lenguaje corporal, las expresiones faciales y el contexto en donde se desarrolla la relación; y por otra parte, quien habla trata de que todos los elementos del mensaje, lleven una misma dirección; es decir, que la emoción y el comportamiento concuerden con el mensaje enviado.

Una comunicación efectiva es aquella que permite que el ser humano se desarrolle, que promueve la interrelación auténtica entre las personas, que facilita la expresión de los pensamientos y los sentimientos de los participantes y las participantes de las sociedades, que promueve la obtención y difusión de conocimientos, construir una identidad y una cultura, reflexionar sobre nuevas formas de percibir y dar significado a la existencia, acercarse más a ideales como la libertad, la justicia y la igualdad. Es  síntesis contribuir con el progreso de la humanidad.

 

«Para aprender a comunicarnos efectivamente debemos darnos cuenta de que todos somos diferentes en la forma en que percibimos el mundo y usar ese conocimiento como guía para comunicarnos con otros…»

-TONY ROBBINS-

La comediación

martes, 14 de enero de 2020

COMEDIACIÓN.
Asociación de Profesionales en la Mediación.

Podemos definir la Comediación, como la intervención coordinada de varios mediadores/as en un proceso de mediación.
Partiendo de la idea de que mediar es mucho más que aplicar unas técnicas y seguir una determinada metodología, el proceso debe adecuarse al caso y nunca al revés. La mediación no debe convertirse en una metodología enquistada, cuando con su aplicación lo que se pretende es precisamente posibilitar que las personas en conflicto perciban y moldeen otra manera de acometerlo, menos rígida que los modelos jurisdiccional o arbitral.

Por lo tanto, desde Ahots&us, comprendemos la Comediación como una herramienta y como una técnica, ya que es nuestra forma de ver y realizar la mediación para ayudar a gestionar las disputas.

Ventajas que la comediación aporta:

Enriquece el proceso de mediación; al ser un trabajo en equipo, los profesionales se complementan, distribuyen sus funciones y experiencia, y se generan mayores opciones de utilización de habilidades, estrategias y recursos.

Presenta modelos de referencia positiva; válidos para todas las partes implicadas, produciendo una mayor confianza y legitimación de los mediadores.

Permite el abordaje de conflictos de alta intensidad con mayor eficacia. Sea por su magnitud, cantidad de participantes en la acción o proceso de que se trate, facilitando una disponibilidad mayor de perspectivas y propuestas de trabajo colaborativo.

Aprendizaje; a través de la práctica constante y de los nuevos conocimientos que los miembros del equipo de comediación adquieren a través de la formación continua.

 

       “COMEDIAR NO ES LA SUMA DE PROFESIONALES, SINO LA ASOCIACIÓN INTENCIONADA PARA FAVORECER AL PROCESO Y A LAS PARTES.”

Las emociones

martes, 14 de enero de 2020

Una emoción es un proceso que se activa cuando el organismo detecta algún peligro, amenaza o desequilibrio con el fin de poner en marcha los recursos a su alcance para controlar la situación. Por lo tanto, las emociones son mecanismos que nos ayudan a reaccionar con rapidez ante acontecimientos inesperados que funcionan de manera automática, son impulsos para actuar.

Cada persona experimenta una emoción de forma particular, dependiendo de sus experiencias anteriores, su aprendizaje y de la situación concreta. Unas emociones se aprenden por experiencia directa, como el miedo o la ira, pero la mayoría de las veces se aprende por observación de las personas de nuestro entorno.

Las emociones son propias del ser humano. Se clasifican en positivas y negativas en función de su contribución al bienestar o al malestar pero todas ellas cumplen funciones importantes para la vida.

Todas las emociones son válidas. Es necesario expresar las emociones negativas retenidas que pueden desencadenar problemas mayores.

 

¿Cuáles son las emociones básicas?

Miedo: es una anticipación de una amenaza o peligro (real o imaginario) que produce ansiedad, incertidumbre y/o inseguridad. El miedo nos sirve para apartarnos de un peligro y actuar con precaución.

Sorpresa: Sobresalto, asombro, desconcierto. Es muy transitoria y nos permite una aproximación cognitiva para saber qué está ocurriendo. La sorpresa nos ayuda a orientarnos, a saber qué hacer ante una situación nueva.

Aversión: Disgusto o asco hacia aquello que tenemos delante. Nos produce rechazo y solemos alejarnos.

Ira: Rabia, enfado que aparece cuando las cosas no salen como queremos o nos sentimos amenazados por algo o alguien. Es adaptativo cuando impulsa a hacer algo para resolver un problema o cambiar una situación difícil. Puede conllevar riesgos de inadaptación cuando se expresa de manera inadecuada.

Alegría: Sensación de bienestar y de seguridad que sentimos cuando conseguimos algún deseo o vemos cumplida alguna ilusión. Nos induce a la reproducción, es decir, deseamos reproducir aquel suceso que nos hace sentir bien.

Tristeza: Pena, soledad, pesimismo ante la pérdida de algo importante o cuando nos han decepcionado. La función de la tristeza es la de pedir ayuda. Nos motiva hacia una nueva reintegración personal.

 

¿Cómo podemos aprender a controlar nuestras emociones?

Cuatro son las habilidades básicas para un adecuado control emocional:

Percepción, evaluación y expresión de emociones. Esta habilidad se refiere al grado en que las personas son capaces de identificar sus emociones, así como los estados y sensaciones fisiológicas y cognitivas que ellas conllevan. Además, implica la capacidad para expresar adecuadamente los sentimientos y las necesidades asociadas a los mismo en el momento oportuno y del modo correcto.

Asimilación o facilitación emocional. Implica la habilidad para tener en cuenta los sentimientos cuando realizamos un proceso de toma de decisiones. Las emociones sirven para modelar y mejorar el pensamiento al dirigir nuestra atención hacia la información signiticativa, pueden facilitar cambio de perspectiva y la consideración de nuevos puntos de vista.

Comprensión y análisis de las emociones. Implica saber etiquetar las emociones y reconocer en qué categoría se agrupan los sentimientos. A la misma vez, nos ayuda a conocer las causas que las generan y las consecuencias futuras de nuestras acciones.

Regulación emocional. Supone la regulación consciente de las emociones. Incluiría la capacidad para estar abierto a los sentimientos, tanto positivos como negativos. Además, abarcaría la habilidad para regular las emociones moderando las negativas e intensificando las positivas sin reprimir ni exagerar la información que comunican.

Mediación

martes, 14 de enero de 2020

Buscar una definición de mediación única y completa, es una tarea muy difícil, por un lado porque existen numerosas definiciones, por otro porque existen diferentes campos en los que se puede utilizar, y por otro lado porque es un proceso vivo y en continuo movimiento.
Para nosotras la Mediación es lo siguiente:

La mediación es un método alternativo de resolución de conflictos, que esta asistida por una tercera persona neutral (no propone ni formula acuerdos) e imparcial -el mediador/a-, que ayuda a dos o más partes, con su consentimiento, a prevenir, gestionar o resolver un conflicto, en el cual intenta que sean las propias personas interesadas quienes alcancen la solución de su conflicto, ayudándolos a alcanzar acuerdos mutuamente aceptables.

La mediación, es una forma de entender las relaciones humanas, pero es también una manera más participativa de hacer justicia, ya que son las partes en conflicto las verdaderas protagonistas del proceso.

La mediación es un proceso voluntario y confidencial, que se lleva a cabo a través de un procedimiento ( es el sumario de etapas necesarias para obtener un resultado), flexible (es flexible porque permite varios formatos: presencia o no de abogados, sesiones privadas, sesiones conjuntas…), de fácil tramitación, poco costoso (es económico porque con la mediación se evitan los gastos inherentes a una prolongada tramitación judicial) y de corta duración en el tiempo (es rápido porque en pocas sesiones las partes pueden llegar a un acuerdo ajustado a sus intereses y necesidades).

 

Saber más acerca de la mediación https://ahotsandus.com/mediacion/

Qué es el conflicto

martes, 14 de enero de 2020

Tenemos una visión muy negativa del conflicto, una visión que hemos arrastrado culturalmente. Normalmente siempre se acusa a las personas de la generación del conflicto. Cuando hablamos con las personas que están en conflicto, las explicaciones que se dan son: «me tienen envidia…», «están locos…», «no saben de qué hablan…»

Muchas veces, no nos damos cuenta que nuestra manera de gestionar la diferencia es por confrontación. Si alguien dice algo que no coincide con lo que uno piensa, decimos: ¡si hombre…anda que…!, ¡tu estas mal…!, ¡éste de que va…!

Es entonces cuando aplicamos un montón de sistemas que tienen que ver “con tener la razón”. En ningún caso nos da por entender a la otra parte, en ningún caso es encontrar un método para integrar las nuevas ideas a nuestra perspectiva; la vía suele ser descalificar a los demás. Solo entendemos que la manera de abordar la diferencia es con la imposición, para ganar tienes que desafiar, tienes que ganar a la otra parte, y así son todos nuestros métodos pedagógicos, bien para relacionarnos, bien para gestionar otro tipo de situaciones más complicadas.

Como ya dijimos anteriormente, el conflicto solo es una situación, una escena o varias, que pueden ser positivas o negativas en función de cómo la enfrentamos y que método apliquemos; si la entendemos en negativo, el método será de sumisión. Si la miramos como posibilidad, podemos ver que caminos podemos trabajar, y dá unas posibilidades extraordinarias…; y ese va a ser nuestro trabajo como mediadoras. Pasar de un elemento negativo a un elemento de posibilidades.

En el trabajo de resolución de conflictos, partimos del principio de que el conflicto tiene, muchas funciones y valores positivos:

– El conflicto es un motor de cambio personal y social
– Estimula el interés, la curiosidad y la necesidad de comunicación
– Contribuye a la cohesión interna de los grupos
– Estimula la creatividad
– Ayuda a construir mejores relaciones y más duraderas
– Ayuda a establecer identidades individuales y grupales
– Una función importante es que facilita la comunicación abierta sobre temas relevantes para las partes, es decir, que hay cuestiones que salen a la luz de otra manera, a raíz del conflicto iniciado.

Pero, obviamente, el conflicto también puede adoptar trayectorias destructivas, llevarnos a círculos viciosos que perpetúan relaciones antagónicas, surgen actitudes hostiles que incrementan las diferencias, juicios erróneos sobre la otra parte, las percepciones se distorsionan y aparece el estrés y la tensión.
Podríamos decir, que la visión negativa del conflicto está íntimamente relacionada con el desgaste emocional que generan los mismos conflictos.

Quizás, deberíamos tener en cuenta aquel refrán que dice que…“no hay mal que por bien no venga”; una gestión adecuada de las situaciones emocionales que provocan los conflictos, tendrá mucho que ver con el éxito de la gestión de la situación de conflicto.

 

 

Cómo gestionar los conflictos, saber más…. https://ahotsandus.com/servicios/

Conflicto

martes, 14 de enero de 2020

Empecemos nuestro BLOG, con una pequeña definición sobre el Conflicto, pero bastante clara y sencilla de entender.

El conflicto solo es una situación, una escena o varias, que pueden ser positivas o negativas en función de cómo la enfrentamos y que método apliquemos; si la entendemos en negativo, el método será de sumisión. Si la miramos como posibilidad, podemos ver qué caminos podemos trabajar, y puede dar unas posibilidades extraordinarias; y ese va a ser nuestro trabajo como mediadoras. Pasar de un elemento negativo a un elemento de posibilidades.

 

Saber más…. https://ahotsandus.com/servicios/